Posteado por: Cucha Independentista | 10 mayo 2009

Con “Iniciativa Internacionalista – La solidaridad entre los pueblos” el socialismo va

El otro día, paseando por el Baluarte de la Candelaria de Cádiz, miraba fijamente el horizonte y me preguntaba en qué parte del mar estaría situada Venezuela. Quería saberlo para concentrar todos mis pensamientos en ella y que en aquella  tierra lejana pudieran  ver el reflejo que su revolución bolivariana  provoca en mí y en algunas conciencias de este otro lado del  mundo. Hay una inmensa distancia entre América y Europa pero es solamente una separación geográfica, de la tierra dividida en parcelas aparentemente inconexas, de latitudes, de trópicos y hemisferios, porque por más que las fuerzas coaligadas de la reacción mundial   tergiversen, silencien o se empeñen en imponer predomina la cercanía, la unión, el objetivo común, el proyecto colectivo, la solidaridad internacional y la utopía socialista ya ciertamente posible para un lado del globo terráqueo.

Antes de diciembre de 1998, Venezuela era un país gobernado por una selecta parte de la clase oligarca criolla, que extendió por los más de novecientos mil kilómetros cuadrados de su superficie un manto de corrupción generalizada que formaba parte de la estructura misma del sistema económico y político del país; explotadora de sus propios recursos energéticos y naturales a favor de las grandes corporaciones de origen extranjero, con una población empobrecida hasta límites inimaginables -ajena por ejemplo a la sanidad pública y el alfabetismo-  desposeída de cualquier forma de ejercicio de poder soberano, apartada de los centros de decisión, condenada al ostracismo y la exclusión permanente. Era Venezuela, como lo son todavía muchos otros, un país occidentalmente admirado, exponente de los derechos humanos oficiales, ejemplo de legitimidad democrática burguesa, donde la libertad publicada estaba mediáticamente  garantizada y en donde se ejercía impunemente el expolio económico y financiero por parte de cualquiera de los imperios en contra de los intereses y necesidades del sometido pueblo venezolano. Sin embargo quiso ser Venezuela la dueña de su propio futuro, la escribiente de una nueva historia total y radicalmente distinta a la anterior y confió en la dirección de su actual presidente y la bandera de los ideales bolivarianos y revolucionarios socialistas.

Dijo Simón Bolívar que “con valor se acaban los males” y el pueblo echó a andar.   En nada se asemeja la Venezuela anteriormente descrita con la de ahora. Ha sido el pueblo el que ha tomado la iniciativa y busca formas que permitan el pleno ejercicio del poder popular en su propio beneficio, haciéndolo extensible a todas las estructuras del Estado. La soberanía y dignidad del pueblo venezolano es unitaria, legítima, ininterrumpida desde entonces. Es la lección aprendida de que un pueblo organizado sobre una esperanza, un imperativo y una política de sublevación o revolución puede abrirse camino en medio de las peores condiciones posibles. La nueva América se está construyendo, poco a poco, pero se elabora.

El próximo día 7 de junio los ciudadanos de esta otra parte del océano estamos convocados a elegir a los diputados que formarán parte del Parlamento Europeo, cámara de representación de todos los países que conforman la Unión Europea. La abstención de anteriores elecciones y el poco interés que despierta una institución aparentemente tan lejana como esta hará que muchos se queden en casa. Sin embargo, en esta oportunidad, puede que la concurrencia de fuerzas soberanistas e independentistas de izquierda,   fuerzas políticas de la izquierda estatal respetuosas con los derechos nacionales de los diversos pueblos oprimidos por el Estado español e importantes movimientos sociales y sindicales, con capacidad para orientar en un sentido anticapitalista y democrático el deseo extendido de cambio radical entre todos nosotros, haga que los que nos identificamos y apoyamos los procesos revolucionarios de otras latitudes, nos involucremos activamente en la configuración de un auténtico frente que aglutine a la clase trabajadora y capas sociales más desfavorecidas. Tenemos que trabajar activamente desde ahora para que Iniciativa Internacionalista – La Solidaridad entre los Pueblos sea la herramienta que con este primer paso electoral nos sirva a nosotros para construir, para elaborar una auténtica alternativa al sistema económico capitalista y a sus democráticos métodos de dominación burguesa.

Yolanda Castro – Insurgente

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